Nuestra historia

Desde 2005, abre su cancilla en el barrio compostelano de San Lázaro –justamente allí donde el antiguo camino de las peregrinaciones jacobeas ingresa feliz en el giro de Santiago para concluír periplo- la Bodeguilla de San Lázaro. Esta taberna decora, pues, el paisaje compostelano primigenio que recibe al peregrino y que regala a éste un algo del asombro necesario para que la conclusión de un camino –incluso el que hasta Santiago lo ha conducido- no resulte nunca cosa vacía.

En el interior de esta moderna capilla de culto epicúreo, se mezclan gentes variopintas y soñadoras: congresistas acogidos en el vecino Palacio de Congresos, peregrinos que se recuperan de las fatigas nacidas en los caminos, estudiantes que inician parrandas inéditas, funcionarios evadidos de sus rutinas…

La Bodeguilla de San Lázaro es el disfrute de una cocina tradicional y sencilla que, incluso así, aparece siempre matizada con finos y sutiles toques vanguardistas. Por ende, el cliente es allí agasajado con una muy amplia y cuidada carta de vinos.

Dentro de la Bodeguilla de San Lázaro, existe una sala de catas, alta cátedra donde resulta fácil alcanzar una mezcla fantasiosa de placer y de erudición. En ella se celebra el elogio erudito y la degustación sacramental, exquisita, de vinos, aceites, licores y chocolates.

Comer y beber, mano a mano, con gentes que buscan la complicidad de una sonrisa y la conversación amable, conforma la memoria sentimental de este establecimiento. Por ello es tan feliz el laude que de la Bodeguilla de San Lázaro hacen sus visitantes, siempre numerosos, ensoñados y recurrentes.

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